¿Montessori prepara a los niños para el mundo real?

En una palabra, sí. Veamos por qué.

1. Montessori les enseña a los niños a dominar las habilidades intelectuales y el conocimiento que son básicos en nuestra cultura y tecnología. En cuanto los alumnos Montessori dominan un nivel de habilidades académicas pueden dedicarse a tareas con dificultad creciente de demanda a través de las disciplinas académicas. Suelen ser alumnos reflexivos. Escriben, hablan y piensan atentamente y con claridad. Han aprendido a aprender haciendo cosas reales en un mundo real - aprendizaje experimental. Han aprendido a integrar nuevos conceptos,  a analizar datos, y a pensar críticamente. Los niños que crecen en escuelas Montessori suelen ser cultos, bien educados, y altamente exitosos en la universidad y en la vida posterior.

2. Montessori desarrolla la motivación intrínseca: el deseo innato que hace que los alumnos se comprometan en una actividad por placer y satisfacción.

3. Montessori cultiva la creatividad y la originalidad. Los alumnos Montessori son en general, excepcionalmente creativos en su razonamiento y confiados para expresar sus ideas. Reconocen el valor de sus propias ideas,  respetan el proceso creativo de los otros, y están dispuestos a explorar ideas en conjunto en búsqueda de la verdad o de nuevas soluciones.

4. Los alumnos Montessori suelen tenerse mucha confianza y ser competentes. Se ven a sí mismos como gente exitosa, pero no temen cometer errores y aprender de ellos.

5. Los alumnos Montessori no se ven a sí mismos como “niños”, sino como miembros jóvenes del mundo. Suelen admirar a sus maestros y a otros adultos como tutores, amigos, y guías, en lugar de como supervisores mal recibidos que ponen límites a su libertad.

6. Los niños que crecen en Montessori, rara vez sienten necesidad de rebelarse y portarse mal. Aunque aún los niños Montessori exploran los límites y desafían la determinación de sus padres, básicamente responden a un credo interno de dignidad. Aceptan los límites y suelen tener sentido común. Más aún, suelen buscar concientemente a sus amigos y a la gran comunidad, en pos de formas de ayudar a otros y hacer una contribución positiva al mundo.

7. Los niños Montessori no son fácilmente influenciables por su grupo de pares para hacer nada estúpido. Como todos nosotros, los niños que crecen en escuelas Montessori quieren tener amigos y se ven afectados por sus intereses y actitudes. Por otra parte, además de haber crecido en una cultura que les enseña con firmeza y sigue valores universales de amabilidad, honor, y respeto, los niños Montessori suelen razonar por sí mismos.

8. Los alumnos Montessori son espiritualmente vivaces, excepcionalmente compasivos, comprensivos, y sensibles al mundo natural y la condición humana.

Los niños Montessori suelen ser sobresalientes. Poseen todos los valores y actitudes que reditúan en la universidad y el mundo real. No le tienen miedo al trabajo difícil. Están ansiosos de aprender, pensar, y explorar nuevas ideas. Disfrutan de la gente y saben cómo desarrollar nuevas amistades. Generalmente, siguen las reglas y actúan con responsabilidad. Viven con un sentido fundamental de dignidad y muy rara vez se involucran en situaciones autodestructivas. Suelen ser autodisciplinados y bastante bien organizados. Suelen cumplir los plazos, llegan a clase preparados, y disfrutan sinceramente sus clases. ¡Ellos son el sueño del profesor universitario típico, hecho realidad!

En el mundo posterior a la universidad, se convierten en estudiosos de por vida, son empleados creativos y eficientes, y muy a menudo son empresarios. Los alumnos Montessori suelen ser, cuando crecen, personas de gran carácter, alguien en que se puede confiar  y con quien se puede contar. Son cálidos y compasivos. Sus vidas reflejan tanto alegría como dignidad. Es la clase de hombres y mujeres que deseamos que sean nuestros hijos.

 

 

 

 

 

 

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